De la licuación tarifaria al ajuste fondomonetarista

En los últimos días comenzaron a llegar las facturas de electricidad en Capital y Gran Buenos Aires con aumentos cercanos al 500% interanual para los usuarios Nivel 1, segmento que incluye no solo a los hogares de ingresos más altos sino también a todos aquellos que por diversas razones no se anotaron en el registro para conservar el subsidio. A su vez, los clientes que reciben subsidio, pero consumen más de 400 Kwh por mes comenzaron a pagar la tarifa plena por la demanda que excede ese umbral.

Cuando puso en marcha la segmentación a mediados del año pasado, el gobierno aseguró que se quedaría sin subsidio cerca del 10% de los usuarios. Sin embargo, el subsecretario de Energía Eléctrica Santiago Yanotti reconoció en mayo en su cuenta de Twitter que la poda impactará en más del 30 por ciento de los hogares, algo que se podía prever apenas comenzó a implementarse el plan y que EconoJournal advirtió oportunamente.

Lo insólito en este caso es que el gobierno de Alberto Fernández estuvo tres años dejando que las tarifas de luz y gas se licuaran de manera acelerada frente a la inflación, lo que afectó el plan de inversiones. Luego de atravesar el peor momento de la pandemia de coronavirus, el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, y su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, intentaron en reiteradas ocasiones actualizar las facturas en línea con la inflación para al menos mantener estables los subsidios, pero se encontraron con la negativa de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, representada por sus delegados en el área energética, los interventores del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Federico Bernal, y del Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (ENRE), Federico Basualdo, quienes alcanzaron un protagonismo inusitado en aquel momento.   

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    Diplomatura en producción de litio