El hidrógeno verde pierde hasta el 80% de la energía invertida

Barcelona acogieron en enero la cumbre bilateral en la que los gobiernos de España y Francia tratarán, entre otros asuntos, el polémico gasoducto H2Med, que aspira a ser la principal infraestructura de transporte de hidrógeno verde entre ambos países. El proyecto ha sido muy contestado por el movimiento ecologista, así como por numerosos expertos de la sociedad civil (red Gas no es Solución, Fundación Renovables, Plataforma Resposta al BarMar) y los cenáculos científicos (Hydrogen Science Coalition), pero cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, los gobiernos de España, Francia y Portugal, y con la «complicidad» -recalcan desde Ecologistas en Acción- de Esquerra Republicana de Catalunya (el president de la Generalitat subrayaba hace unos días -recuerdan desde esta organización- su voluntad de aprovechar esta cumbre «para concretar e impulsar el H2Med»).

En ese marco, la red Gas no es Solución (en adelante, la red), formada por más de 30 organizaciones, entre las que se cuenta Ecologistas en Acción, difundió ayer un comunicado en el que rechaza firmemente este proyecto. A esta oposición se suma la Plataforma Resposta al BarMar, anteriormente conformada para responder a la construcción del gasoducto MidCat, ya abandonado.

Entre los motivos que sostienen la postura contraria a esta infraestructura, las oenegés reunidas en torno a ese rechazo destacan uno particularmente: «el H2Med es una apuesta que pone en riesgo la viabilidad de la transición energética, desviando para la exportación una energía imprescindible para la descarbonización de la demanda nacional».

Además, la red considera que al usar un vector energético como el hidrógeno (H2), «muy ineficiente», este tipo de infraestructuras perpetúan «un modelo centralizado que va en contra de las personas, el medio ambiente y sigue privilegiando a las grandes empresas energéticas como Enagás».

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