Se necesita una nueva ley para cumplir compromisos asumidos

La transición energética es un compromiso global que hoy se vuelve más urgente, en el marco de las crisis energéticas que se han vivido en los últimos años, por diversas circunstancias. Migrar hacia fuentes limpias y sustentables de energía ayuda a reducir las consecuencias del cambio climático y permite una diversificación de la matriz energética que fortalece el desarrollo económico, al tiempo que mejora la calidad de vida de los seres humanos.

No sólo eso. Para exigir el cumplimiento de los compromisos de descarbonización, hay países que estudian la aplicación de barreras para-arancelarias relacionadas con la huella de carbono, exigiendo certificados ambientales para autorizar el mercado internacional.

Argentina, por su diversidad en fuentes de energía, tiene una oportunidad única de ser un actor importante en este proceso. En 2015, buscando liderar esta transición, el país se fijó la meta de obtener 20% de su energía desde fuentes renovables para 2025, y luego amplió ese objetivo a 30% para 2030.Sancionó para ello la Ley 27.191.

En 2023 la demanda energética fue aprovisionada por las renovables en casi un 15%. De ahí que para lograr la meta de 2030 será necesario, como mínimo, duplicar esa generación, alcanzando no menos de 10 GW de capacidad de generación a partir de la renovables.

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