Vaca Muerta y el impacto Milei

Ya es por todos conocido que Vaca Muerta es una realidad en cuanto a su potencialidad de producción de petróleo y gas natural. Entre los obstáculos con los que ha tropezado su desarrollo, destacan medidas macroeconómicas (como el cepo) y las políticas demagógicas de un trastocamiento de los precios relativos de la energía, en relación al resto de los servicios y productos de consumo. El mecanismo estuvo compuesto por extraordinarios subsidios a la demanda, que ocasionaron el efecto contrario de la intención, que era proteger al consumo. Por el contrario, se favoreció el crecimiento de la espiral inflacionaria, fogoneada además por ambiciones políticas desmedidas a “como de lugar”. La consecuencia: un acomodamiento de precios relativos que nos enfrenta a una cruda realidad, que exige grandes sacrificios de la sociedad en su conjunto.

Debe reconocerse que algunas acciones evitaron un mayor estrago en el sector y en el país, como el plan “gas.ar” de diciembre 2020, y la decisión de construir la primera etapa del Gasoducto Néstor Kirchner. Aunque también debe decirse que estas decisiones fueron adoptadas sin convencimiento y empujadas por la realidad de las circunstancias. El balance comercial energético se observa deficitario los últimos cuatro años (USD 6.000 millones) y si acumulamos desde 2010, el déficit supera los USD 40 millones.

Un hecho no menor es que, algunas modificaciones a los parches realizados a la ley de gas y de hidrocarburos por la Ley de Emergencia Económica de 2019, ante la cruel realidad del déficit energético y la coyuntura de precios altos en gas natural (afectando negativamente en 2022) y en crudo (afectando positivamente 2022-23), permitieron alcanzar el récord de set de fracturas por mes de 1400 (en septiembre 2023), con un total de 14.200 fracturas al año. Incluso se alcanzó la mayor exportación de crudo de 160 miles de bpd.

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