Buen pronóstico para el shale 2023

Aun ante las débiles condiciones macroeconómicas del país y la falta de acceso al mercado de crédito internacional, Moody’s Local Argentina considera que la industria petrolera incrementará el nivel de producción en 2023 y mantendrá sólidas métricas crediticias.

Durante un webinar del que participó +e, referentes de calificadoras de riesgo destacaron que las petroleras, especialmente en Vaca Muerta, continúan con un elevado crecimiento productivo, apalancado por los precios internacionales, y con mejoras en los niveles de endeudamiento y generación de flujo de caja.

Precios internacionales

“Esperamos que las ganancias de las empresas del sector continúen presentando altos niveles este año y el próximo, pero moderándose hacia 2023, en sintonía con los precios de los commodities, en la media que la industria se ajuste a la desaceleración del crecimiento de la demanda”, señaló Martina Gallardo Barreyro, senior credit officer de Moody’s Investors Service, al plantear el escenario global de la industria del oil & gas.

“Pese a que esperamos que los precios sigan siendo robustos en 2023, es poco probable que las empresas aceleren sus planes de inversiones en 2023, porque hay una alta inflación de costos de capital y regulatorios que van a contribuir a la desaceleración”, aseguró Gallardo Barreyro. Además, indicó que la suba de costos de los rigs y de la fuerza laboral van a consumir una mayor parte de los presupuestos de las compañías.

Eficiencia en Vaca Muerta

A nivel local, Moody’s considera que los elevados precios de los commodities energéticos, sumados a los menores costos operativos y de desarrollo de Vaca Muerta, continuarán potenciando el crecimiento de la producción en los próximos 12-18 meses. “Vemos para adelante que las empresas continuarán invirtiendo en producción de crudo y gas, y van a mantener sólidos los márgenes de rentabilidad”, dijo José Molino, analista de Moody’s Local.

Molino puso en relieve “la gran eficiencia técnica que se está logrando en Vaca Muerta”, con bajas consistentes de costos de desarrollo y extracción, que están un 50% por debajo de hace cinco o seis años. “Esto significa que, aun en un escenario de menores precios internacionales, estas mejoras van a permitir que los proyectos sean rentables”, explicó.

Si bien los precios en el mercado local son establecidos mediante negociaciones entre los productores y los refinadores, y se suelen ubicar entre un 30% y 40% por debajo de los internacionales, hoy se encuentran en niveles en torno a 60-80 dólares por barril, lo que permite alcanzar adecuados niveles de rentabilidad.

Debido a que la capacidad de refinación en el país se encuentra en máximos, los niveles incrementales de producción de crudo les permiten a las empresas de upstream colocar su producción en mercados internacionales, obtener mayores precios realizados y más acceso a moneda extranjera.

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