Cammesa, otra “caja negra” del Gobierno de turno

Según los estatutos de la constitución de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrica S.A, la sociedad tiene por objeto el despacho técnico del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) de acuerdo con lo previsto por la Ley 24.065 y sus normas complementarias y reglamentarias.

A esos fines tendrá a su cargo maximizar la seguridad del sistema y la calidad de los suministros y a minimizar los precios mayoristas en el mercado horario de energía (“Mercado Spot”); planificar las necesidades de potencia y optimizar su aplicación.

Podrá actuar como mandataria de los diversos actores del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y/o cumplir las comisiones que aquellos le encomienden en lo relativo a la colocación de la potencia y energía; satisfacción de las curvas de cargas a los distribuidores y organización y conducción del uso de las instalaciones de transporte en el Mercado Spot. Podrá actuar como agente de comercialización de la energía y potencia proveniente de importaciones y de emprendimientos binacionales, realizará el cálculo de las transacciones económicas y producirá la información necesaria para la facturación respectiva de los actos y operaciones que se realicen en el Mercado Spot del MEM.

Quienes componen la firma:

El paquete accionario de Cammesa es propiedad de las asociaciones que agrupan a los distintos Agentes del MEM en un 80%. El 20% restante está en poder del Estado Nacional, personificado por la Secretaría de Energía, el que asume la representación del interés general y de los consumidores atendidos por los Agentes Distribuidores. Como consecuencia de esta organización institucional, toda la energía eléctrica comercializada se canaliza a través del MEM, dividido en dos segmentos: el Mercado a Término y el Mercado Spot.

Los distribuidores pagan, o mejor dicho, deberían pagar, un precio estabilizado trimestralmente, el cual surge del costo medio previsto para el período y que contempla las pérdidas en la red de transporte. Y como el precio pagado por los distribuidores se fija independientemente de la retribución real de los generadores y transportistas, se ha creado un fondo de estabilización para atender los desfases financieros.

Debido al congelamiento de tarifas, la deuda de las distribuidoras eléctricas con Cammesa crece desde hace dos años como una bola de nieve. Lo único que compensaba parcialmente ese rojo eran las exportaciones de energía, pero ahora perderá esos recursos y el Tesoro deberá incrementar sus aportes a la compañía.

En otras palabras, el Tesoro no podrá financiar el Gasoducto Néstor Kirchner, cuya ejecución está en manos de Enarsa, porque tendrá que cubrir el hueco que deje en Cammesa la pérdida de fondos. En realidad, es como hacerse trampa jugando al solitario en donde se apuestan aproximadamente USD 300 millones. 

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