El futuro de la lucha climática

El CO2 es un gas de efecto invernadero que se encuentra de forma natural en la atmósfera. La humanidad, al sustentar la mayor parte su desarrollo mediante la quema de combustibles fósiles para transporte, electricidad, calefacción y muchos otros usos, ha aumentado su concentración, produciendo más CO2 que el que la naturaleza puede absorber. Así se generó la crisis climática actual, que representa una de las mayores amenazas para el futuro de nuestro planeta.

Sacar el dióxido de carbono del aire mediante su captura y almacenamiento, es una de las técnicas que podrían utilizarse para reducir la concentración de CO2 en la atmósfera, provocada por las actividades humanas. Algunas técnicas pretenden capturar el dióxido de carbono de la atmósfera y enterrarlo en el subsuelo, mientras otras buscan almacenarlo en forma comprimida. Otros, utilizarlo para, por ejemplo, darle un uso diferente como el utilizarlo para fabricar aguas carbonatadas. Estas técnicas podrían aplicarse para aquellas emisiones que provengan de grandes centrales eléctricas o plantas industriales.

Limpiando la atmósfera

La forma más fácil, económica y amigable con el ambiente de limpiar el exceso de CO2 en la atmósfera requiere de muy poca tecnología: plantar árboles. Es que los ecosistemas como humedales y bosques, absorben el carbono del aire y lo convierten en biomasa, materia orgánica que se puede utilizar como fuente de energía, y es parte del ciclo natural del carbono de la Tierra.

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